¿Vale la pena?
Este MUSTAR plantea una pregunta concreta para quien empieza a estudiar piano en casa: ¿compensa tener un teclado completo con teclas ponderadas, tres pedales y una biblioteca de 800 sonidos por encima de un teclado compacto? Para practicar repertorio, tocar con auriculares y disponer de acompañamientos sin ordenador, la respuesta es favorable. El verdadero límite está en el equilibrio entre sus 15,9 kg y sus 129 cm de anchura, además de una información técnica que no detalla la polifonía: es más piano doméstico económico que controlador ligero o instrumento de estudio avanzado.
Lo compraría para principiantes, familias y aficionados que quieren tocar de forma autónoma, con altavoces, pedalera completa, canciones de demostración y conexión USB/MIDI. Lo descartaría para quien busque transportarlo con frecuencia, producir con un DAW como prioridad o exigir una especificación detallada del motor de sonido y la polifonía. Su atractivo está en reunir 88 teclas sensibles al tacto, 800 sonidos, 600 ritmos y funciones de teclado dividido en un conjunto relativamente asequible; el compromiso es aceptar un sonido y una plataforma menos definidos que en un piano digital de gama superior.