¿Vale la pena?
El Roland E-X10 tiene sentido para quien busca un teclado autónomo para empezar, dar clases o tocar en casa sin depender de un ordenador: sus 61 teclas, los altavoces integrados, casi 600 sonidos, 140 canciones y el acompañamiento automático cubren mucho más que la práctica básica de piano. La decisión importante está en otro sitio: sus teclas con forma tradicional acercan la postura a la de un piano, pero no hay confirmación de acción contrapesada ni de sensibilidad a la velocidad, así que quien quiera preparar técnica clásica con sensación de piano real encontrará una ruta más limitada.
Lo compraría para aprender, acompañar canciones, cantar con un micrófono o explorar estilos desde un único instrumento ligero de 3,9 kg. Los controles directos, el metrónomo, el modo de lección y la grabación favorecen el uso diario, mientras que la entrada auxiliar, los auriculares y el USB amplían sus posibilidades. Lo dejaría fuera de una compra orientada a piano clásico serio o a un estudio MIDI avanzado: aquí ganan la variedad y la portabilidad, no la acción de las teclas ni una superficie de control especializada.