¿Vale la pena?
El Yamaha YDP-105 plantea una pregunta sencilla para quien empieza en casa: ¿merece la pena elegir un piano de mueble completo en lugar de un teclado más ligero y flexible? Sus 88 teclas GHS contrapesadas, los tres pedales, los altavoces integrados y la resonancia de apagadores lo colocan claramente del lado de la práctica pianística, con una experiencia más cercana a un piano acústico que la de un controlador básico. El peaje es igual de claro: sus 38,09 kg y sus 142 cm de ancho lo convierten en una pieza para dejar instalada, no en un instrumento para mover de habitación o llevar a actuaciones.
Lo compraría para principiantes y aficionados que quieren aprender en el salón, tocar con auriculares y conservar una presencia de piano tradicional sin afinar un instrumento acústico. También encaja con quien valore una acción de tecla realista, una configuración autónoma y una app de apoyo. Lo descartaría para producir ritmos, viajar con frecuencia o controlar sintes virtuales desde un estudio compacto: ofrece USB to HOST y Smart Pianist, pero su diseño prioriza el piano doméstico, no la portabilidad ni el control creativo avanzado.