¿Vale la pena?
El MAX Rhapsody61M plantea una compra concreta para quien quiere empezar a tocar en casa con 61 teclas sensibles al tacto, altavoces integrados y suficientes sonidos para no depender siempre de un ordenador. Su atractivo está en reunir aprendizaje, grabación, MIDI USB y acompañamientos en un formato más manejable que un piano de 88 teclas. El contrapunto es igualmente claro: no ofrece acción contrapesada para estudiar repertorio clásico con sensación de piano y la conexión al ordenador no resulta una ruta completamente segura para todos los usuarios.
Lo compraría para iniciarse, practicar melodías y acordes, experimentar con sus 300 sonidos, 300 ritmos y 40 canciones de demostración o usarlo como teclado doméstico autónomo. Lo descartaría para quien necesite una pulsación pesada, una construcción especialmente sólida o una conexión directa al ordenador sin ambigüedades. La valoración media de 3,7 sobre 5 encaja con una propuesta útil y completa para su nivel, pero con concesiones importantes en tacto y acabados.